20 ago. 2014

Propuesta del día: La Carnicería de Bastien Vivès (Diábolo ediciones, 2011)



Como anticipo de lo que caerá este viernes,  os recordamos una de nuestras obras favoritas del gran Bastien Vivès.

Para empezar, cabe tener en cuenta de que en La Carnicería (Diábolo ediciones, 2011) Bastien Vivès parece responder a lo que el escritor Georges Perec proponía desde hace una buena cantidad de años, cuando, en ¿Acercamientos a qué? incide en la necesidad de que la obra literaria indague en «cómo hablar de esas ‘cosas comunes’, más bien cómo acorralarlas, cómo hacerlas salir, arrancarlas del caparazón al que permanecen pegadas, cómo darles un sentido, un idioma: que hablen por fin de lo que existe, de lo que somos». Vivès lo hace desde una perspectiva abierta y anárquica, carece de cualquier tipo de jerarquía, con secuencias inconexas que retratan encuentros y desencuentros entre dos polos: el cotidiano y el surrealista, tratamientos de la anécdota que subrayan los pequeños e imperceptibles hitos de la vida de una pareja moderna y contemporánea a partir del encadenamiento de anécdotas construye una obra que si bien a primera vista parece inconexa, resulta sumamente interesante al ser como un conjunto de estampas que evidencian que todas y cada una de las pequeñas anécdotas del cotidiano permiten fantasear con los contornos comunes; esos que con el tiempo acaban por evidenciar la imposibilidad de acercarse a ellos desde la razón práctica dispuesta como de un modo férreo y por ello inflexible a aquello que parece ordinario.

Esta predisposición de Vivès, manifiesta en otras de sus obras y que en principio podría ser poco más que una filia, una obsesión o un tema recurrente, acaba por resultar sumamente llamativa desde este punto de vista, pues resulta afín al tránsito de narraciones de otros ámbitos y medios: le conecta tanto a un tipo de cine de carácter intimista y nuevo cuño como a una literatura última que incide en rondar las características afectivas que rigen las relaciones en el mundo contemporáneo. De esta manera, la idea de leer a Vivès desde las perspectivas abiertas por autores como Miranda July, Dave Eggers o Alejandro Zambra, por nombrar tres, permite pensar la obra de este joven francés como una nueva entrada, otra, al intento, casi siempre inasible, de indagar en los nudos que mantienen en forma a la red social, a los modos en que establecemos las relaciones entre unos y otros. Se trata, pues, de indagar y rebuscar esos gestos que nos son comunes pues inciden en alumbrar las zonas oscuras de la cotidianeidad donde todos estamos inmersos.

De su inmenso talento como dibujante e ilustrador de Vivès hablaremos en otra ocasión, luego de acotar por qué la ausencia de señas para identificar este tipo de relato como de carácter autobiográfico resulta más interesante que las que si llevan el “este soy yo y mis neuras” como principal reclamo. De momento, lector, tómelo como una recomendación estupenda para hoy miércoles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario